La Adversidad, nuestra gran aliada

Cada uno de nosotros es resultado de los aprendizajes extraídos en los momentos difíciles de nuestra existencia. Una vida sin contrariedades sería una vida estéril. En las situaciones complicadas nos encontramos con nosotros mismos y ese lugar, al que no siempre miramos, nos pone a prueba y nos devuelve una imagen de quiénes somos en realidad, cómo resolvemos conflictos, cuáles son nuestras habilidades y cómo gestionamos lo inesperado.

Ante la Adversidad las personas tratamos de esquivarla, con éxito, en algunas ocasiones. Sin embargo, ella puede llegar sola y sin previo aviso. En principio, ¿cómo reaccionamos? Su aparición nos turba generando en nosotros sentimientos de tristeza e incapacidad. Pero ella nos invita a retarla y a asumir su presencia como nuestra compañera de viaje. De su aceptación nace el salto de nuestra zona de confort a otra mucho más enriquecedora, la zona de expansión, que nos descubre rasgos y recursos propios, desconocidos por nosotros hasta ese momento, que nos permitirán convertir sus muros en peldaños a un nuevo aprendizaje.

¿Cómo soy ante los obstáculos? ¿Los miro con ojos de resignación o con espíritu de lucha?

¿Cuál es mi actitud y comportamiento frente a ellos? ¿Qué emociones me generan?

La Adversidad ofrece valiosa información sobre ti mismo y mejora tu comprensión hacia los demás. Gracias a su llegada puedes obtener sabiduría para avanzar, conocer lo que quieres y re-posicionarte ante la vida. Sin contrariedades no hay aprendizaje y sin él no hay cambios ni suceden cosas diferentes. Si a éste reto le añades cariño, a ti mismo, al prójimo y a lo desconocido, te fortalecerá y te ayudará a ampliar tu maestría cuando ella aparezca de nuevo. Con apertura y generosidad por tu parte, su visita te engrandecerá como persona y te hará poseedor de perlas de conocimiento con las que serás obsequiado.

Cuando la Adversidad te llame, recíbela con alegría pues, cuando se marche de tu lado, serás mejor, más feliz, tu vida tendrá más sentido y recibirás mucho pues todo el que da, de corazón, siempre recibe.

“No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba” Séneca (Filósofo Latino)

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¡Esperando que os haya gustado el artículo me despido hasta el mes que viene!

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