Agradece que no es poco

Cuando era niña me enseñaron que “es de bien nacido ser agradecido”. Esta afirmación, que ha ido pasando entre generaciones, desvela cuál es mi actitud frente a la vida. Practicar el agradecimiento provoca cambios significativos en nosotros y es una apuesta segura hacia la tan ansiada Felicidad.

La gratitud aparece cuando nos focalizamos en lo que sí tenemos en lugar de centrarnos en lo que nos falta. Aceptar y reconocer lo que poseo no significa ser conformista ni renunciar a mejorar. Es, más bien, el punto idóneo de partida para obtener nuevos retos.

Ser agradecido fomenta, además, la reciprocidad porque cualquier acto dirigido a hacer más grata la vida de otra persona redundará en un beneficio para uno mismo. ¿Y eso por qué? Porque agradecer es DAR. Dar tu tiempo, tus consejos, tu conocimiento, tu cariño…todos ellos gestos que contribuyen a hacer más rico nuestra existencia.

Dar nos liga, de una manera directa, a un sentimiento de bienestar y nos ancla al momento

presente. Para algunos, dar gracias por todo lo que la vida le ha otorgado no supone apenas esfuerzo, sin embargo, para otros, es algo difícil de acometer.

Establecen equivalencias entre ser agradecido o servil, tienen miedo de parecer débiles y, sobre todo, porque su mirada se dirige en lo que aún no tienen, germen que da lugar a una fuente ilimitada de insatisfacciones que termina por afectar a la propia autoestima.

Respetar y valorar lo que uno tiene nos hace más humildes y, ese hecho, nos humaniza y nos ayuda a acercarnos a los demás. La humildad nos permite, así mismo, establecer relaciones respetuosas basadas en el amor.

Y, ¿cuál es el punto de partida? Agradeciéndonos a nosotros mismos todo lo que hemos logrado, aceptando nuestras limitaciones y errores cometidos. Esta actitud nos situará en el aquí y ahora en lugar de ubicarnos en el pensamiento de cómo deberíamos ser y lo que esperamos conseguir.

Si acostumbramos a practicar la gratitud seremos, cada vez, más hábiles para percibir todo aquello por lo que estar agradecidos. No es eficaz dar las gracias de manera inconsciente o como criterio de educación. El agradecimiento debe nacer desde la autenticidad y la sinceridad.

Cuanto más agradecidos seamos más alegrías disfrutaremos y, como consecuencia, los demás nos entregarán gratitud. La clave para poder recibir es que, previamente, potenciemos el gesto de ofrecer. ¿Quiere probar y ver qué sucede?

El agradecimiento es la memoria del corazón” Lao-Tsé

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¡Esperando que os haya gustado el artículo me despido hasta el mes que viene!

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